La espera y la incertidumbre se han cobrado más de un mes en Guayaquil. Han transcurrido 30 días desde que Lizeth Bunshi desapareciera, y su familia mantiene viva la esperanza de encontrar al menos su cuerpo para poder cerrar este ciclo doloroso. La angustia no ha cesado, especialmente tras el hallazgo de un zapato de la mujer en las aguas del río Machángara, un elemento que confirma su presencia en esa zona pero que también intensifica la necesidad de una acción inmediata.
Ante la falta de avances concretos, los familiares han solicitado formalmente que se realice una búsqueda especializada con buzos. La prioridad es explorar una sección específica del cauce donde se registran profundidades de hasta 25 metros, el mismo lugar donde fue localizado el calzado. Esta petición refleja la urgencia por contar con tecnología y personal experto que pueda acceder a las zonas más complejas del río, donde la visibilidad y las corrientes dificultan cualquier labor de rescate o investigación superficial.
Este caso resuena profundamente en la comunidad guayaquileña, recordando la importancia de contar con protocolos efectivos para la seguridad ciudadana y la respuesta institucional ante desapariciones. La familia espera que las autoridades competentes atiendan esta solicitud técnica para agilizar la resolución del caso y brindar respuestas claras a los seres queridos de Lizeth Bunshi.