Los especialistas del Instituto de Meteorología (Insmet) de Cuba han emitido una advertencia sobre los efectos que el fenómeno climático El Niño podría generar en la isla durante este ciclo. Según el pronóstico oficial, se espera un verano con temperaturas elevadas y la posibilidad de sequía meteorológica debido a la combinación de factores atmosféricos y oceánicos. Este escenario está asociado al conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), una interacción que ocurre cuando las temperaturas superficiales del Pacífico ecuatorial oriental y central superan sus valores habituales.
Riesgo de ciclones en la temporada vigente
A pesar de que el fenómeno tiende a disminuir la actividad ciclónica general, los expertos cubanos señalan que esto no elimina el riesgo de impacto directo. El Insmet estima una probabilidad del 40 % de que Cuba sea afectada directamente por al menos un huracán en el ciclo vigente hasta el 30 de noviembre. Para las tormentas tropicales, la posibilidad de un impacto directo se eleva a un 75 %. La previsión indica la formación de hasta once ciclones tropicales: ocho en la cuenca del Atlántico, dos en el mar Caribe y uno en el golfo de México.
Recuperación tras los estragos de Melissa
La isla aún no se ha recuperado totalmente de los daños causados por el huracán Melissa en 2025. Este fenómeno dejó vientos de hasta 200 kilómetros por hora y precipitaciones de 400 milímetros en algunas zonas orientales, afectando a las provincias de Guantánamo, Granma, Holguín y Santiago de Cuba. Aunque no se registraron víctimas mortales, los daños materiales fueron cuantiosos: más de 116.000 viviendas dañadas, 600 infraestructuras médicas estatales, más de 2.000 centros educativos y extensas áreas agrícolas e industriales.